Podemos distinguir varios tipo de luxaciones en función de sus características y su evolución:
- Luxación traumática: es el tipo de luxación más frecuente, a su ves se puede clasificar en:
- Aguda: se producen tras un traumatismo más o menos fuerte sin que existan antecedentes de luxaciones previas.
- Recidivante: se produce después de que la persona haya sufrido una luxación con anterioridad. La lesión persiste en las partes blandas y cada vez hacen falta traumatismos menos fuertes para que aparezca.
- Habitual: son luxaciones en las que el paciente es capaz de provocarlas y reducirlas sin problema. Son características de algunas patologías como, por ejemplo, el síndrome de Marfan.
- Antigua: es toda luxación que tenga más de tres semanas.


