Las heridas mixtas son aquellas en las que todas las variables de heridas pueden estar presentes, es decir, son el resultado de la mezcla de varios tipos de heridas. Algunos ejemplos de heridas mixtas son las heridas punzocortantes, las incisocontusas y las incisoavulsivas.
Las heridas mixtas son típicas de accidentes en los que el herido sufre distintos traumas. Por ejemplo, un accidente de coche en el que el paciente se golpea contra el parabrisas, los cristales rotos producen cortes y el impacto produce una herida contusa.
Para tratar este tipo de heridas, debemos evaluar su extensión, profundidad, localización y contaminación.
Antes de nada, debemos detener la hemorragia. Si la hemorragia es fácilmente controlable bastará con unas gasas, pero si la hemorragia es profusa y difícil de controlar deberá recurrirse al torniquete neumático.
Una vez controlada la hemorragia, debemos proceder a limpiar la herida. Para ello, debemos lavarla con agua o suero fisiológico arrastrando con cuidado los cuerpos extraños fuera de la herida.
Debemos tener en cuenta que a la hora de tratar las heridas mixtas debemos tener en cuenta que se trata de varios tipos de heridas juntos. Por lo que si tratamos heridas punzantes, en las que hay objetos clavados, no debemos retirar ese objeto, sino que debemos inmovilizarlo con gasas para poder evaluarlo más detenidamente sin producir más daños en el tejido.
En caso de que la herida necesite ser cerrada, debemos actuar en función del tipo de herida mixta ante el que nos encontramos, decidiendo que tipo de sutura es mejor en casa caso o si se deben utilizar otros métodos como las grapas.
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