Una hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos debido a la rotura de sus paredes. Las hemorragias provocan la disminución del volumen sanguíneo circulante y puede dar lugar a insuficiencia en la oxigenación tisular.
Dependiendo de su origen, las hemorragias pueden clasificarse en:
Arterial: es un tipo de hemorragia muy intensa, en la que la sangre tiene un color ojos vivo y sale intermitentemente y con mucha fuerza.
- Venosa: es menos intensa que la arterial, en ella la sangre es más oscura y sale de forma continua.
Por otro lado, las hemorragias también se pueden clasificar en:
- Hemorragia externa: es la más frecuente. Se trata de una hemorragia en la que los vasos que se rompen están en la parte exterior del cuerpo, por lo que el sangrado es visible.
- Hemorragia interna: se debe a la rotura de los vasos sanguíneos de las vísceras. Debido a esto, el sangrado no es visible, ya que la sangre va a parar a los órganos.
- Hemorragia exteriorizada: se trata de una hemorragia provocada por la rotura de vasos sanguíneos internos y cuyo sangrado sale a través de un orificio natural como la nariz o el oído
Más información sobre las hemorragias en:
García Gonzalez B, Tena Cornelles D, García Ortuño D, et al.
Formació y orientación laboral. 1ª ed. España: TuLibrodeFP, 2020. Tema 4,
Emergencias y primeros auxilios; 81-83.


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