Una amputación, ya sea debido a un trauma o a una cirugía, trae grandes riesgos, sobre todo para las personas de mayor edad. Debemos diferenciar los riesgos a largo plazo y los riesgos a corto plazo.
Entre los riesgos a corto plazo podemos encontrar alteraciones en la piel como la descoloración, picor, inflamación, abscesos... Además de eso, puede producirse un aumento de la sensibilidad del muñón, lo que puede puede provocar incomodidad e, incluso, dolor a la hora de colocar prótesis. También se corre el riesgo de que al cicatrizar el nervio que fue seccionado se produzca un neuroma que de lugar a dolor idiopático o que se forme un espolón óseo en el extremo del hueso que fue amputado.
Respecto a los riesgos a largo plazo, la mayoría pueden ser subsanados al utilizar una prótesis, aunque para poder usarla se deberá realizar un tratamiento con un fisioterapeuta. Entre los riesgos a largo plazo encontramos:
- Afecciones de la rodilla, columna vertebral y cadera al desplazarse el centro de gravedad de la persona, causando problemas posturales y al caminar que a la larga acabarán causando dolor.
- Aumento del gasto cardiaco debido al sobreesfuerzo realizado para compensar la falta del miembro que ha sido amputado.
- Disminución de la función renal.
- Aumento del gasto energético al caminar, debido al esfuerzo extra que hay que hacer al faltar una extremidad.
Las consecuencias emocionales de perder un miembro son muy grandes, por lo que se debe acudir a terapia para poder superar el trauma y evitar que se desarrollen trastornos mentales como la depresión, ya que entrañan un riesgo para nuestra salud.
Si queréis investigar un poco más a fondo los riesgos de las amputaciones podéis visitar:
Sanitas [Internet].
Madrid. Riesgos y complicaciones de la amputación de extremidades. [Consultado 19 nov 2020]. Disponible en:https://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/tercera-edad/control-patologias-cronicas/amputacion-extremidades.html
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