Una hemorragia externa viene dada por el destino final de la sangre; esta va a salir al exterior a través de una herida. Las más importantes se suelen producir en las extremidades, pues en ellas las arterias pasan de forma mucho más superficial en comparación con otras zonas.
Entre las causas, la más frecuente y evidente es la que constituyen los traumatismos o heridas que sufre un vaso sanguíneo. Puede ser debido a un punto débil que está presente en la pared de una arteria, hecho que algunas veces incluso se presenta desde el nacimiento.
Otras causas de hemorragia externa son:
- Diabetes incontrolada; pues esta llega a debilitarnos, frecuentemente los ojos (retinopatías).
- El uso de medicamentos que afectan a la coagulación de la sangre (en los cuales la aspirina también se incluye) facilitan la producción de hemorragias.
- Hemofilia (entre otras afecciones de este tipo), que es una enfermedad hereditaria que impide la adecuada coagulación de la sangre.

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